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Sobre cómo comunicamos la investigación en comunicación

Blog for Papers - Sobre cómo comunicamos la investigación en comunicación

Tasas de aceptación y efecto ANECA: cuando la estadística engaña

Siguiendo con el tema de la última entrada, he explorado algo más sobre las tasas de aceptación. He buscado en algunas revistas internacionales de comunicación de referencia este dato que a partir de ahora habrá que tener tan en cuenta.

Lo primero que debo aclarar es que no he seguido ningún tipo de muestreo concreto, sino que he ido revisando algunas revistas de diferente tipología, origen y editorial. Lo que me he encontrado ha sido poca disponibilidad del dato. De hecho, los cinco que he encontrado son de revistas estadounidenses, precisamente el país en el que se originaron los estudios de comunicación, lo que ya parece algo significativo. Voy a presentar los datos por orden decreciente de esta tasa.

Mass Communication & SocietyLa primera revista es Mass Communication & Society, de Routledge, que publica en el editorial del primer número de 2012 una tasa del 18,3% en el período que va del 1 de julio de 2010 al 30 de junio de 2011. El método para calcular esta tasa es el Final Decision Acceptance Rate Best Practice, que como explicamos en la entrada previa, es un método conservador de cálculo. Esto significa que usando los métodos que aplican otras revistas, esta tasa sería probablemente inferior.

Perry, S.D. (2012). Increases in Scholarship Productivity in MCS. Mass Communication & Society, 15(1): 1-3.

La siguiente revista es International Journal of Press-Politics, de Sage, especializada en comunicación política. En su web, y creo que por primera vez, publica un dato del 15% como tasa de aceptación.

La siguiente es el International Journal of Communication, una revista joven y de libre acceso publicada por la Annenberg School of Communication de la University of Southern California. Empezó en 2007 pero ya ha entrado en el SSCI. Publica una tasa de aceptación en caída libre desde que empezó a aceptar artículos en 2006 (69% de aceptación) hasta 2010 (12%), año en que todavía no estaba en SSCI. Esto hace presumir que en 2011 habrá caído todavía más.

Castells, M.; Gross, L.; Luck, A. (2011). International Journal of Communication (IJoC). Report: Our First Four Years. International Journal of Communication, 5: 272-7.

Journal of Broadcasting & Electronic MediaUn cuarto dato es el del Journal of Broadcasting & Electronic Media, de Routledge, una revista tradicionalmente preocupada por este tipo de cuestiones. Su último texto al respecto data de 2010 y ofrece una tasa de aceptación entre septiembre de 2009 y agosto de 2010 del 11,8%.

Brison, S.L. (2010). Editor’s Report. Journal of Broadcasting & Electronic Media, 54(4): 697-700.

La última cifra, que es casi espeluznante para cualquier autor potencial, es el 2,4% del Journal of Computer-Mediated Communication, el tercero de mayor impacto según JCR y editado por Wiley-Blackwell como revista de la International Communication Association. Publicada sólo en línea, es una revista relativamente joven y muy especializada –lo que en principio parecería ir en contra de una tasa baja de aceptación– que hace menos de diez años contaba con ratios de aceptación cercanas al 50%.

Comparar estas tasas con las que ofrecí en la entrada previa es un ejercicio más que interesante. En España, una revista como Comunicar da una cifra de 12,42% de aceptación, al nivel del International Journal of Communication y más baja que otras revistas SSCI como International Journal of Press-Politics o Mass Communication & Society, de la que Revista latina de comunicación social no anda lejos. Sin conocer los datos, las tasas de otras revistas españolas indizadas en SSCI, como Comunicación y sociedad o Estudios sobre el mensaje periodístico, no deben ir a la zaga. Lo mismo probablemente pase con revistas percibidas de prestigio como Zer. Sinceramente, no me parece demasiado normal, por mucho efecto ANECA que haya.

Mi compañero de la UAB Jaume Soriano denominó efecto ANECA al impacto que habían tenido en las pautas de publicación de los investigadores los criterios de evaluación de ANECA, privilegiando la publicación en determinadas publicaciones, mayoritariamente las revistas y, entre éstas, en las de mayor impacto. Esto ha producido, simple y llanamente, el colapso de las revistas mejor situadas, hasta el punto de que tengan tasas de aceptación equivalentes a las de las revistas punteras de Estados Unidos.

Soriano, J. (2008). El efecto ANECA. En Actas y memoria final. Congreso internacional fundacional AE-IC, Santiago de Compostela, España: Asociación Española de Investigación de la Comunicación, p. 1-18 [CD-ROM].

Esta convergencia con las revistas estadounidenses hace que en algunos casos sea más fácil, en términos puramente estadísticos, publicar en el extranjero en una lengua que no es la propia que hacerlo en tu propio país en tu lengua materna. Totalmente absurdo y, probablemente, una situación que no se da en ningún otro país. Es más, si la tasa de aceptación es más baja en algunas revistas españolas no se justifica que se valoren menos que otras revistas. No digo que no tengan que valorarse esas revistas pero sí que tal vez hemos de revisar algunos criterios indicadores de la calidad.

¡Autores, escrutad las tasas de aceptación de vuestras revistas!

En la reciente modificación de los principios y orientaciones que utiliza ANECA para acreditar a los futuros profesores titulares y catedráticos de universidad aparecen algunas novedades que a buen seguro pueden influir en cómo comunicamos nuestra investigación, en la línea del efecto ANECA ampliamente conocido en el ámbito.

En el anexo I de estos principios se especifican cuáles son los criterios para que una revista sea considerada de calidad. Aparte de ser unos principios todavía más JCR-centristas que los anteriores, para las revistas que no estén en JCR se considera que la calidad se determina a partir de una serie de indicios: “a) que tenga revisores anónimos; b) la tasa de aceptación publicada; c) la periodicidad y número de años de la publicación; y d) la composición e independencia del equipo editorial. Se considera especialmente como indicio de calidad la visibilidad internacional de los artículos” (p. 51).

Lo que más me llama la atención es el segundo punto, la tasa de aceptación publicada. La inclusión de esta tasa parte de la idea de que un menor índice de aceptación se correlaciona positivamente con una mayor calidad o, al menos, con una percepción de mayor calidad entre los pares de una disciplina. Y si me llama la atención es porque es una práctica poco habitual por estos lares y que los autores van a tener difícil conseguir, igual que los evaluadores para valorar. Para certificarlo, he hecho un rápido repaso por las revistas españolas de comunicación que aparecen en IN-RECS para ver qué política siguen al respecto. De forma masiva, no se publican estas tasas de aceptación. Sólo he encontrado dos excepciones.

La primera excepción es Comunicar, que ofrece este dato en su web como indicio de calidad. Así, se puede comprobar que para su número 38, el más reciente, recibió 161 propuestas de artículo de las que finalmente publicó 20. Una rápida división nos da una tasa de aceptación del 12,42%.

La segunda es Revista latina de comunicación social, que para 2011 publicó 23 artículos de los 100 que recibió. Si utilizamos el mismo método que Comunicar para calcular esta tasa de aceptación, la cifra final sería de 23%.

Si os habéis fijado en mi última frase, conscientemente he introducido un condicional, ya que la tasa de aceptación no es algo que siempre se calcule igual, como bien se explica en un artículo reciente una de cuyas firmas es Stephen D. Perry, editor de la revista estadounidense Mass Communication & Society.

Perry, S.D.; Michalski, L. (2010). Common Acceptance Rate Calculation Methods in Communication Journals: Developing Best Practices. Journalism & Mass Communication Educator, 65(2): 168-86.

En este artículo, los autores exponen las diferencias en el método de calcular esta tasa a partir de una encuesta entre editores de revistas de comunicación. El artículo es interesante y ofrece datos que, al menos yo y para la disciplina de comunicación, jamás había visto, como los múltiples datos que se pueden introducir tanto en el numerador como en el denominador de la ecuación para calcular esta tasa. Al final acaban haciendo dos sugerencias para calcular esta tasa, de manera que se puedan hacer comparaciones consistentes entre diferentes revistas.

La primera es la Submissions Acceptance Rate Best Practice, que incluye en el numerador los artículos con peer-review aceptados definitivamente –excluye los artículos invitados– y puede incluir los aceptados con revisiones menores si sólo se cuentan una vez y consistentemente de año en año. En el denominador incluye todos los textos recibidos, incluso los que son rechazados por cuestiones técnicas, que sólo se deben contar una vez si, por ejemplo, vuelven a ser enviados una vez solucionados los problemas técnicos.

La segunda fórmula propuesta es la Final Decision Acceptance Rate Best Practice. En el numerador incluiría sólo los artículos finalmente aceptados del año a que se haga referencia, sin contar nunca los textos a los que se pide revisiones. En el denominador incluiría sólo los artículos que completan el proceso, con una decisión final de aceptación o rechazo o, en su defecto, una expiración del plazo para enviar las revisiones solicitadas.

Como se puede comprobar, incluso un simple dato puede ser seriamente cuestionado y llegar hasta él puede ser, como en este caso, un ejercicio complejo.

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