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Sobre cómo comunicamos la investigación en comunicación

Blog for Papers - Sobre cómo comunicamos la investigación en comunicación

El impacto de las revistas de comunicación según Google

Hace un par de semanas, los investigadores del activo grupo del EC3 de Granada publicaron la clasificación del Índice H de las revistas científicas españolas según Google Scholar Metrics (2007-2011).

Delgado López-Cózar, E., Ayllón Millán, J.M., Ruiz-Pérez, R. (2013). Índice H de las revistas científicas españolas según Google Scholar Metrics (2007-2011). EC3 Informes, 3.

Google ScholarEn el caso de comunicación (página 20), analiza el impacto de las doce revistas que publicaron al menos 100 artículos y recibieron al menos una cita en el lustro analizado. De aquí se desprende un ranking que incluye como factor principal el índice h de cada revista (la cifra que indica el número h de artículos que recibieron al menos h citas) y como secundario la mediana. La lista la encabeza Telos con un índice h de 10, seguida por Revista latina de comunicación social, Comunicar (9), Zer y Estudios sobre el mensaje periodístico (7). Curiosamente, la clasificación por medianas varía, ya que la mediana más alta corresponde a Revista latina de comunicación social (17), seguida por Comunicar (14).

Como ya han explicado los propios autores en otros trabajos, el uso de Google Scholar Metrics para medir el impacto de las revistas ofrece unos resultados bastante similares a los de otras herramientas como Journal Citation Reports o Scimago Journal Rank.

Delgado-López-Cózar, E., Cabezas-Clavijo, A. (2013). Ranking journals: could Google Scholar Metrics be an alternative to Journal Citation Reports and Scimago Journal Rank? Learned Publishing, 26(2): 101-114.

 

Revistas a la greña

Hace unos pocos días apareció en el Portal de la Comunicación una lección de José Manuel de Pablos Coello, director de Revista latina de comunicación social, sobre los fundamentos de las revistas científicas. Hoy mismo ha aparecido la réplica de Enrique Bustamente, director de Telos, que parece que se ha sentido atacado por el primer texto.

Animo a su entretenida lectura para que el lector se forme su propia opinión.

Desmontando el chiringuito

En los últimos años se ha construido en España un sistema de evaluación de la actividad científica que, a pesar de sus imperfecciones, ha servido para concienciar a los científicos, orientar su trabajo hacia estándares internacionales (por ejemplo, en publicación) y situarnos en línea con los principales países de nuestro entorno.

En plena crisis, no obstante, parece que este sistema se está desmoronando a marchas forzadas, especialmente en las ciencias sociales. Si hace un tiempo hablábamos de los problemas de subsistencia de IN-RECS o de la paralización de DICE, hoy hay que lamentar la renuncia de Elea Giménez-Toledo a la representación española en el sistema Latindex, el portal de revistas científicas del área iberoamericana.

LatindexLos editores de las revistas españolas que figuran en Latindex están recibiendo la carta de renuncia de las que ha sido su responsable desde que España se incorporara a este portal en 1998. Esto no significa que estas revistas vayan a salir de Latindex pero sí que se renuncia al expertise de una persona y un grupo de reputado prestigio y trayectoria en este ámbito.

Ojalá sea la última entrada en esta línea que tenga que hacer.

El artículo no se acaba con la publicación

En los últimos años, y en gran medida por la presión de las agencias de evaluación, se ha conseguido que los proyectos de investigación generen más resultados en forma de artículos científicos, más allá de los informes de rigor. Esto empieza a normalizarse y ser una práctica ya asumida en ciencias sociales (y entre ellas, en comunicación).

Sin embargo, creo que hay que ir un poco más allá y ser conscientes de que la vida del artículo científico no se acaba con su publicación sino que es justo ahí cuando empieza. Para ilustrarlo pondré como ejemplo una experiencia personal que he vivido en los últimos días a partir de la publicación de un artículo.

Fernández-Quijada, D., Arboledas, L. (2013). The Clientelistic Nature of Television Policies in Democratic Spain. Mass Communication and Society, 16(2): 200-221.

Mass Communication & SocietyLa editorial de esta revista, Routledge, ofrece a los autores 50 eprints (copias en pdf del texto) para distribuirlos entre colegas y promocionar los textos (y de paso la revista, claro). Viene a ser la versión electrónica, rápida y barata de las clásicas separatas en papel. Al constatar que contábamos con esta herramienta, los autores del texto hicimos una lista de colegas de la disciplina que pudieran estar interesados en el tema del artículo y les remitimos uno de esos eprints. Aparte del feedback que ya hemos recibido de esos colegas, en la página web del último número de la revista se puede ver el efecto de esta promoción que parece ser que sólo hemos puesto en práctica nosotros: en el momento de escribir esta entrada, nuestro artículo es el más visto de ese número, con más del doble de vistas que el siguiente texto y seis veces más que el artículo menos visto. Y eso que en principio el tema no parece que nos favorezca al ser un caso específico de España.  Así que la única explicación que se me ocurre es el efecto de la promoción.

Los últimos eprints que nos quedan los estoy ofreciendo a través del blog de mi biblioteca, ya que el año pasado perdimos la suscripción a esta revista. Además, también he utilizado Twitter para anunciarlo (y aquí van muy bien los retweets de los colegas) y en los próximos días aparecerá en la web de mi Departamento y en la revista de divulgación de la UAB, UAB Divulga, además de actualizar mi página personal y mis cuentas en Academia.edu, Research Gate y Mendeley. A eso se puede añadir el repositorio de la universidad, aunque aún ha de transcurrir el período de embargo que exige la revista. Sinceramente, creo que es una inversión de tiempo limitada para un buen rendimiento: mayor difusión para un trabajo cuya primera versión se presentó en un congreso hace casi tres años. Después de ese tiempo, qué menos que dedicarle unos minutos adicionales a darlo a conocer. Y si gusta y es citado, habrá un retorno extra en el medio y largo plazo.

Eso es lo que obtenemos los autores pero los colegas a los que remitimos los eprints les facilitas el acceso a la literatura científica recién publicada sin esfuerzo (en algunos casos, como en España, no tendrían ni tan siquiera acceso al texto por las bajas de suscripciones), ahorrándoles también tiempo. Así que todos salimos ganando.

Editores depredadores… también en comunicación

Jefrrey Beall es probablemente uno de los bibliotecarios más conocidos dentro de la industria editorial. Trabaja en la Universidad de Colorado y se ha hecho popular en este mundo porque mantiene una lista de editores depredadores.

¿Qué son los editores depredadores? Es una figura en ocasiones difícil de identificar, ya que la lista de criterios que propone Beall es extensa. En resumen, son editores que existen básicamente para lucrarse con los autores a través de un modelo de publicación en acceso abierto previo pago de tarifas por parte de los autores. Esto existe también en reputados editores, con el modelo paradigmático de Plos One, pero en el caso de los editores depredadores publican prácticamente cualquier cosa, en ocasiones sin pasar peer-review ni ofrecer unas mínimas garantías propias de la edición científica de un texto. A menudo se aprovechan del desconocimiento de los autores o incluso de su “necesidad” académica de publicar en inglés. También puede ser una cuestión de vanidad personal, por lo que Beall las denomina también vanity presses.

Open accessLa lista de Beall no es oficial pero parte de la experiencia del autor y es la comúnmente utilizada para identificar a estas editoriales fraudulentas en términos científicos (aunque sean legales). En esta lista de editoriales es posible identificar algunas que trabajan en comunicación. Por ejemplo RedFame, de la que algunos colegas han recibido recientemente correos solicitando textos y revisores para el primer número de Studies in Media and Communication, de la que por cierto hay un miembro español en el comité editorial. Esta revista figura en esta lista y pide 200$ por artículo como gastos de edición. Claro que ya ha empezado a publicar textos y de momento en el encabezamiento figura el nombre de otra de sus revistas, así que no parece que inviertan demasiado bien esos 200$.

Otra editorial de la lista que he identificado es David Publishing, que publica revistas como Journalism and Mass Communication o Journal of Communication and Computer. Nombres muy parecidos a otras de gran reputación como Journalism and Mass Communication Quarterly o Journal of Computer-Mediated Communication. En ambos casos publican números mensuales, algo extraño en comunicación para revistas que también aparecen en papel (aunque sus últimos números aún son de 2012). Una autora que publicó en una de estas revistas me confirmó que ya tuvo sospechas desde un primer momento. El precio de publicación ascendió hasta 50$ por página.

El hecho de encontrarnos un texto en estas revistas no significa necesariamente que sea un mal texto pero sí que debe haber pasado por filtros de control deficientes cuando no inexistentes. En algunos casos estas revistas figuran en índices bibliográficos, lo que actúa como sello de prestigio para ellas. Y suele ser muy habitual recibir correos de sus editores solicitando textos (otras revistas también lo hacen sin ser depredadoras). En fin, compañeros, cuidado con las revistas que elegimos para publicar porque puede suponer más un engorro que un mérito.

La industria editorial científica

Mi recomendación bibliográfica de hoy es un reciente volumen sobre publicaciones académicas y profesionales.

Campbell, R., Pentz, E., Borthwick, I. (2012). Academic and Professional Publishing. Oxford: Chandos.

La veintena de capítulos de este libro están firmados por 24 autores, entre los que predominan claramente profesionales de la industria editorial –con el habitual sesgo anglosajón–, lo que le da una perspectiva diferente de la académica que predomina en la mayoría de trabajos similares que se pueden encontrar en las librerías. Los temas tratados van desde el peer review (a cargo de Irene Hames, una reconocida experta) a los modelos de negocio, los flujos de trabajo editorial, bibliometría, aspectos legales, el rol de los bibliotecarios o cómo desarrollar una carrera en esta industria. Y además aplican lo que dicen, ya que cada capítulo cuenta con su resumen y sus palabras clave, en la línea de lo que se recomienda para entrar en el Book Citation Index de Thomson Reuters.

Acceso abierto a la ciencia

Aunque sea con casi un año de retraso respecto de su aparición en las librerías, creo que aún es válida la recomendación de uno de los primeros libros de la colección de El profesional de la información. Concretamente, Acceso abierto a la ciencia, de Ernest Abadal (Universitat de Barcelona).

Abadal, E. (2012). Acceso abierto a la ciencia. Barcelona: UOC.

Ya hablé en mi última entrada de las bondades del formato de libro divulgativo y de extensión limitada que viene promocionando la Editorial UOC. La colección de la revista El profesional de la información en la que se encuadra el libro que hoy recomiendo sigue esta misma filosofía: grandes ideas en un envase pequeño.

Acceso abierto a la cienciaEl título del volumen es muy definitorio de lo que el lector se encontrará dentro. Se explican los fundamentos del acceso abierto a la producción científica, detallando muy claramente las diferentes vías para llegar a una mayor universalidad y difusión de los resultados de la investigación. Porque ésa es una de las ventajas del acceso abierto. Revistas y repositorios centran el interés del autor, que también se fija en las políticas de promoción del acceso abierto y en las cuestiones legales que lo rodean y que a menudo suponen un freno para su extensión. O al menos eso piensan algunos científicos, a los que también se dedica un capítulo de este libro.

Entre las razones que se pueden argumentar para leer este libro están las filosóficas, si crees en la libre circulación del conocimiento o en la necesidad de que la investigación financiada con fondos públicos esté disponible pública y libremente, pero también las pragmáticas, como el aumento del impacto que supone la publicación en acceso abierto o saber qué puedes hacer en este sentido ahora que se multiplican los mandatos –la obligatoriedad– de las universidades y los centros de investigación para recoger la producción científica de los investigadores en sus repositorios institucionales. Además, leerlo no te llevará más de una tarde. Y será una tarde muy bien aprovechada.

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