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Sobre cómo comunicamos la investigación en comunicación

Blog for Papers - Sobre cómo comunicamos la investigación en comunicación

¿Quién está en los tribunales de tesis?

Siguiendo con el repaso de algunos de los textos del monográfico que la revista Comunicar dedica a “Los agujeros negros de la comunicación: comunicación científica y metainvestigación”, hoy me centro en uno especialmente novedoso que analiza las motivaciones para la elección de los miembros de tribunales de tesis de comunicación en España.

Casanueva, C.; Cano, F.J. (2013). La Academia Española de Comunicación: productividad científica frente a actividad social. Comunicar, 41: preprint.

Comunicar 41Para algunos investigadores, el texto supondrá una gran revelación; para otros, la certificación empírica de algo que sospechaban. Y es que la principal conclusión del estudio es que los miembros de los tribunales no se eligen por sus méritos científicos (medidos en forma de publicaciones e impacto) sino por las relaciones sociales. Es decir, grupos de electores y elegidos en tribunales que se turnan los papeles, con independencia de valoraciones objetivas (medida a través de publicaciones) sobre su productividad y/o su idoneidad. Un hecho nada incentivador de la excelencia científica y del discurso meritocrático de la academia.

Posiblemente los autores lo pueden decir porque no provienen del ámbito de comunicación pero los resultados admiten pocas dudas al respecto. En todo caso, se aconseja al lector interpretarlos a la luz de su propia experiencia personal.

La maduración de la comunicación

No existía hasta ahora una revisión cuantitativa extendida en el tiempo de las publicaciones en revistas académicas dentro de la disciplina de comunicación. El preprint que acabo de publicar en Comunicar junto a Pere Masip hace una primera aportación para intentar resolver este vacío.

Fernández-Quijada, D.; Masip, P. (2013). Tres décadas de investigación española en comunicación: hacia la mayoría de edad. Comunicar, 41: preprint.

Comunicar 41El artículo forma parte del monográfico que la revista Comunicar dedica a “Los agujeros negros de la comunicación: comunicación científica y metainvestigación”, en el que se recogen diez textos sobre esta temática y que saldrá publicado en su forma definitiva el 1 de julio. A lo largo de los próximos días iré comentando algunos de los artículos que allí aparecen pero hoy me permitiréis que comience por el que mejor conozco.

En este texto analizamos el volumen de producción, la colaboración en la autoría y la internacionalidad en 6.000 artículos publicados por autores de instituciones españolas en las revistas nacionales e internacionales de comunicación en las tres últimas décadas. La evolución, de hecho, es impresionante, llegando a más de 600 artículos (un 10% del total) publicados en el último año analizado, 2010. Bien hay que apuntar que en el principio del período analizado había un problema de identificación de autores en muchas revistas que ha hecho disminuir el número de artículos de la muestra en esos años.

Número de artículos de autores españoles en revistas de comunicación (1980-2010)

Número de artículos de autores españoles en revistas de comunicación (1980-2010)

El aumento de las colaboraciones y de la internacionalización, y su contraste entre las revistas españolas y las internacionales, también son resultados relevantes que surgen del análisis bibliométrico realizado. En la discusión de estos resultados mostramos la correlación entre el crecimiento en el número de artículos (y revistas vivas) y el incremento en el número de universidades españolas que ofertan carreras de comunicación. Esta mayor oferta implica la necesidad de contar con personal cuya promoción académica depende en gran medida de sus publicaciones. Además, se muestran los datos que certifican la existencia del ya conocido “efecto ANECA”, por el que la institucionalización y evaluación de la investigación ha orientado el tipo de publicación de los investigadores.

En resumen, una aportación que nos permite conocer un poco más de la evolución de una disciplina todavía joven a partir de los artículos científicos de sus investigadores. Seguramente otras ciencias sociales puedan sentirse identificadas con los datos aquí presentados.

Manual sobre revistas científicas

Tomàs Baiget y Daniel Torres-Salinas acaban de publicar un informe sobre la publicación en revistas científicas, un interesante trabajo que puede ser de gran utilidad tanto a autores como a editores.

Baiget, T.; Torres-Salinas, D. (2013). Informe APEI sobre Publicación en revistas científicas. Gijón: Asociación Profesional de Especialistas en Información.

Se trata de una guía que aúna buenas prácticas y consejos y que permitirá al lector acelerar su curva de aprendizaje sobre la publicación de artículos en estas revistas. Todo eso en menos en cien páginas. Se ha de destacar que incluye aspectos a menudo dejados de lado como la ética científica, el acceso abierto o la promoción de los textos.

El impacto de las revistas de comunicación según Google

Hace un par de semanas, los investigadores del activo grupo del EC3 de Granada publicaron la clasificación del Índice H de las revistas científicas españolas según Google Scholar Metrics (2007-2011).

Delgado López-Cózar, E., Ayllón Millán, J.M., Ruiz-Pérez, R. (2013). Índice H de las revistas científicas españolas según Google Scholar Metrics (2007-2011). EC3 Informes, 3.

Google ScholarEn el caso de comunicación (página 20), analiza el impacto de las doce revistas que publicaron al menos 100 artículos y recibieron al menos una cita en el lustro analizado. De aquí se desprende un ranking que incluye como factor principal el índice h de cada revista (la cifra que indica el número h de artículos que recibieron al menos h citas) y como secundario la mediana. La lista la encabeza Telos con un índice h de 10, seguida por Revista latina de comunicación social, Comunicar (9), Zer y Estudios sobre el mensaje periodístico (7). Curiosamente, la clasificación por medianas varía, ya que la mediana más alta corresponde a Revista latina de comunicación social (17), seguida por Comunicar (14).

Como ya han explicado los propios autores en otros trabajos, el uso de Google Scholar Metrics para medir el impacto de las revistas ofrece unos resultados bastante similares a los de otras herramientas como Journal Citation Reports o Scimago Journal Rank.

Delgado-López-Cózar, E., Cabezas-Clavijo, A. (2013). Ranking journals: could Google Scholar Metrics be an alternative to Journal Citation Reports and Scimago Journal Rank? Learned Publishing, 26(2): 101-114.

 

Revistas a la greña

Hace unos pocos días apareció en el Portal de la Comunicación una lección de José Manuel de Pablos Coello, director de Revista latina de comunicación social, sobre los fundamentos de las revistas científicas. Hoy mismo ha aparecido la réplica de Enrique Bustamente, director de Telos, que parece que se ha sentido atacado por el primer texto.

Animo a su entretenida lectura para que el lector se forme su propia opinión.

Desmontando el chiringuito

En los últimos años se ha construido en España un sistema de evaluación de la actividad científica que, a pesar de sus imperfecciones, ha servido para concienciar a los científicos, orientar su trabajo hacia estándares internacionales (por ejemplo, en publicación) y situarnos en línea con los principales países de nuestro entorno.

En plena crisis, no obstante, parece que este sistema se está desmoronando a marchas forzadas, especialmente en las ciencias sociales. Si hace un tiempo hablábamos de los problemas de subsistencia de IN-RECS o de la paralización de DICE, hoy hay que lamentar la renuncia de Elea Giménez-Toledo a la representación española en el sistema Latindex, el portal de revistas científicas del área iberoamericana.

LatindexLos editores de las revistas españolas que figuran en Latindex están recibiendo la carta de renuncia de las que ha sido su responsable desde que España se incorporara a este portal en 1998. Esto no significa que estas revistas vayan a salir de Latindex pero sí que se renuncia al expertise de una persona y un grupo de reputado prestigio y trayectoria en este ámbito.

Ojalá sea la última entrada en esta línea que tenga que hacer.

El artículo no se acaba con la publicación

En los últimos años, y en gran medida por la presión de las agencias de evaluación, se ha conseguido que los proyectos de investigación generen más resultados en forma de artículos científicos, más allá de los informes de rigor. Esto empieza a normalizarse y ser una práctica ya asumida en ciencias sociales (y entre ellas, en comunicación).

Sin embargo, creo que hay que ir un poco más allá y ser conscientes de que la vida del artículo científico no se acaba con su publicación sino que es justo ahí cuando empieza. Para ilustrarlo pondré como ejemplo una experiencia personal que he vivido en los últimos días a partir de la publicación de un artículo.

Fernández-Quijada, D., Arboledas, L. (2013). The Clientelistic Nature of Television Policies in Democratic Spain. Mass Communication and Society, 16(2): 200-221.

Mass Communication & SocietyLa editorial de esta revista, Routledge, ofrece a los autores 50 eprints (copias en pdf del texto) para distribuirlos entre colegas y promocionar los textos (y de paso la revista, claro). Viene a ser la versión electrónica, rápida y barata de las clásicas separatas en papel. Al constatar que contábamos con esta herramienta, los autores del texto hicimos una lista de colegas de la disciplina que pudieran estar interesados en el tema del artículo y les remitimos uno de esos eprints. Aparte del feedback que ya hemos recibido de esos colegas, en la página web del último número de la revista se puede ver el efecto de esta promoción que parece ser que sólo hemos puesto en práctica nosotros: en el momento de escribir esta entrada, nuestro artículo es el más visto de ese número, con más del doble de vistas que el siguiente texto y seis veces más que el artículo menos visto. Y eso que en principio el tema no parece que nos favorezca al ser un caso específico de España.  Así que la única explicación que se me ocurre es el efecto de la promoción.

Los últimos eprints que nos quedan los estoy ofreciendo a través del blog de mi biblioteca, ya que el año pasado perdimos la suscripción a esta revista. Además, también he utilizado Twitter para anunciarlo (y aquí van muy bien los retweets de los colegas) y en los próximos días aparecerá en la web de mi Departamento y en la revista de divulgación de la UAB, UAB Divulga, además de actualizar mi página personal y mis cuentas en Academia.edu, Research Gate y Mendeley. A eso se puede añadir el repositorio de la universidad, aunque aún ha de transcurrir el período de embargo que exige la revista. Sinceramente, creo que es una inversión de tiempo limitada para un buen rendimiento: mayor difusión para un trabajo cuya primera versión se presentó en un congreso hace casi tres años. Después de ese tiempo, qué menos que dedicarle unos minutos adicionales a darlo a conocer. Y si gusta y es citado, habrá un retorno extra en el medio y largo plazo.

Eso es lo que obtenemos los autores pero los colegas a los que remitimos los eprints les facilitas el acceso a la literatura científica recién publicada sin esfuerzo (en algunos casos, como en España, no tendrían ni tan siquiera acceso al texto por las bajas de suscripciones), ahorrándoles también tiempo. Así que todos salimos ganando.

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